En
febrero de 1998, cuatro amigos; Judith, Luís, Antonio y yo, Jaume, salimos de Barcelona
en una vieja furgoneta Mercedes; y después de atravesar Marruecos, la Rep. Árabe
Saharaoui Democrática y Mauritania, llegamos a Dakar, la capital de Sengal.
Dos semanas de viaje, 5000 kms. recorridos y una experiencia inolvidable. |
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En el sahara el sol de mediodia no tan
solo quema la piel, quema el alma.
Cuando la arena atrapa el coche
por enésima vez, y tomes la pala empeñado en abrir una senda imposible, cuando mires
atrás y te preguntes donde perdiste el camino, o cuando repares el octavo pinchazo, tal
vez te preguntes: y yo... ¿Qué hago aquí?
Puede que entonces no encuentres respuesta, pero al atardecer, cuando el sol baje hasta
teñir la arena de rojo, y más tarde, cuando la luz de millones de estrellas se refleje
en los ojos de un fenec agazapado tras un matorral, entonces, si vuelves a pensar en ello,
encontrarás esa respuesta: estás vivo y estás viviendo. |
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